Cóndor a la vista!
6:45am, 3º C, salimos hacia el Valle del Colca a esperar el vuelo del cóndor.
Un amanecer entre olor a leña, el canto de los pájaros y un buen mate de coca para empezar son un buen augurio para un gran día.
El Valle del Colca es majestuoso; rodeado de montañas con terrazas para el cultivo y de los Andes, el cielo de un azul intenso que poco a poco se fue despejando, las nubes grandes y bajas, un sol radiante, el aire helado, ¿qué puedo decir...? Lo más parecido, creo, a estar en el cielo.
El tiempo pasaba y ningún cóndor subía, yo por mi parte me podía ir tranquila; ya había vis o suficientes águilas, halcones y hasta un colibrí gigante (de más de 25cm). Después de casi 2 horas acordamos que esperaríamos sólo 10 minutos más.
De pronto el guía anunció que ya no tardaban en subir, la gente empezó a caminar rápido hacia el mirador, otros avisaban a los que ya estaban en los buses para que bajaran, cámaras y binoculares preparados, que emoción generalizada!! En menos de dos minutos aparecieron 2 cóndores y cuando nos dimos cuenta había 7 u 8, ni siquiera pude contarlos, volando sobre nuestras cabezas muy cerca de nosotros... Eran enormes, majestuosos, mágicos.
Durante la esper ví a mucha gente decepcionada por la tardanza y pensé: el cóndor andino también es un animal en peligro de extinción. ¿Y si hubiera un día en que por más horas que esperaras los cóndores no volvieran a subir?
Hoy todos los turistas del Valle del Colca fuimos afortunados por vivir esta experiencia. No tengo más que estar agradecida y sentirme totalmente feliz!!
Más tarde salimos hacia Puno.
El comité de bienvenida: el cielo más estrellado que he visto en mi vida... ¡Qué día!