Dirección: Chivay.
Un bus lleno de personas de diferentes nacionalidades: India, Francia, Inglaterra, Alemania, Corea, España, Estados Unidos, y desde luego México. Un buen grupo para compartir un gran viaje.
Dulces y hojas de coca, agua, bufanda, gorro y bloqueador... Aquí vamos!!!
Primera parada: La Reserva Nacional de Vicuña.
La vicuña es el símbolo emblemático de Perú, familiar de la llama, la alpaca el guanaco. Es una animal protegido que ni siquiera pueda criares en cautiverio. De todos los camélidos es el que tiene el vellón más suave y apreciado. Un kilo de fibra de vicuña cuesta más o menos 400 dólares.
Una vez al año, en un ritual muy antiguo los animales se acorralan, se trasquilan y se liberan. Por el contrario los cazadores furtivos matan a la vicuña para trasquilaría.
Cualquier prenda legal hecha con fibra de vicuña tiene el mismo origen: la trasquila anual en la reserva y tiene que tener un certificado.
También observamos de lejos una familia de guanacos que no tienen el vellón tan fino, pero también son silvestres.
Seguimos el asenso por las montañas con un escenario fantástico, un camino muy curveado y el acantilado demasiado cerca.
Misty, uno de los volcanes, está activo. Por eso hay tantos lugares con aguas termales (40 grados), algunos de nuestros compañeros de grupo, se metieron a las pozas... Nosotros fuimos menos intrépidos y más friolentos.
Terminamos el día con una cena en una peña; una mesa cosmopolita, pisco, vino y pizzas a la leña, música y bailes de la región andina.
Chivay es un pueblito en el valle por demás pintoresco y muy frío. Aquí pasaremos la noche.
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